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Entrevista realizada a Enrique Moreno pero antes de dar paso a la entrevista vamos a conocer un poco a Enrique Moreno:


" Veterinario especialista en aves, de la clínica Plumas"

Le agradecemos personalmente su amabilidad a la hora de aceptar esta entrevista.



1.- ¿Por qué estudió veterinaria y se especializó en aves?

Desde pequeño he tenido contacto con animales de producción y de compañía. Algo nada extraordinario en aquella época en Murcia y otras regiones de España donde las familias que tenían espacio suficiente (huerta, campo) criaban animales (gallinas, pavos, conejos, cerdos, etc.) para su propio consumo. Por supuesto siempre quedaba sitio para otros seres: perros, gatos, palomas, pájaros...

El estar rodeado de animales no es razón suficiente para hacerse veterinario, pero en mi caso esa cercanía con mamíferos y aves me gustaba y posiblemente fue la que me inclinó a estudiar veterinaria.

Cuando estudiaba 5º de carrera se organizaron unas jornadas en la facultad sobre manejo y patología en aves de compañía. Yo formaba parte de la comisión organizadora y recuerdo que resultó complicado encontrar veterinarios conferenciantes que tuvieran experiencia en este tipo de aves. En aquellos años (1.990) los planes de estudios de nuestra facultad, posiblemente también en el resto de España, estaban más orientados hacia perros, gatos, caballos y animales de producción. El hecho de que me gustaran las aves y la casi ausencia de veterinarios que se dedicaran a ellas fue lo que hizo especializarme.


2.- En sus años como veterinario de aves, ¿cuál es la especie de loro que más frecuenta su clínica?

Las psitácidas que con más frecuencia se ven en mi clínica son los yacos, agapornis y ninfas. En un principio, tanto los yacos como otras psitácidas (amazonas, guacamayos, etc.) eran todos de origen salvaje. Periquitos, agapornis y ninfas eran nacidos en cautividad pero raramente criados a mano. Actualmente la mayoría de psitácidas atendidas en nuestras instalaciones son papilleras.

En nuestra clínica sólo trabajamos con aves, pero no únicamente con psitácidas. Palomas, canarios, jilgueros, perdices, rapaces, etc., son otros pacientes que también atendemos.


3.- ¿Qué aspecto considera usted elemental para tener un loro sano? ¿Por qué?

Si partimos de la base de que hemos comprado un loro libre de virus, bacterias y parásitos que puedan poner en peligro su vida, las dos causas fundamentales que pueden alterar la salud de nuestra mascota van a ser malnutrición y los accidentes caseros. Cuando se compra un loro es fundamental acudir a un veterinario especialista en aves para que con las analíticas oportunas se compruebe el estado de salud de la nueva mascota. Incluso aunque en ese momento no se le encuentre enfermedad alguna debe mantenerse aislado durante algún tiempo (cuarentena) para evitar contagiar a otros loros ya presentes en el hogar.

Si la alimentación no es correcta, y hasta hace pocos años lo habitual era un loro malnutrido como paciente, las aves tarde o temprano terminarán enfermando.

Evitar accidentes en casa es tan importante como dar una buena dieta. Un loro que sale de su jaula y puede merodear libremente por la casa de su propietario sin estar controlado continuamente por una persona es un loro que tendrá un percance más temprano que tarde.



4.- ¿Nos puede hablar de la repercusión que puede tener la obesidad de un loro?

Hay especies de psitácidas especialmente predispuestas a la obesidad: periquitos, ninfas, amazonas y algunas especies de cacatúas. Este problema surge cuando la energía contenida en la dieta administrada excede la que realmente el ave necesita. Por ejemplo: un loro amazonas cuya alimentación está basada fundamentalmente en semillas ricas en grasa y reside en una jaula de reducidas dimensiones donde la posibilidad de moverse es mínima terminará por ser obesa.

Las consecuencias de este exceso de peso son varias: formación de lipomas (tumores grasos), degeneración grasa del hígado, problemas cardíacos, hipotiroidismo, pancreatitis, etc. La reproducción puede verse dificultada por este sobrepeso. Anestesiar a un loro obeso es más arriesgado.



5.- ¿Nos puede hablar de la coccidiosis? ¿Cuáles son sus consecuencias? ¿Cómo la pueden contraer y cómo se puede prevenir?

Se habla realmente de coccidiosis a la enfermedad producida por los protozoos de los géneros Eimeria e Isospora. Se trata de parásitos que en su mayoría vive en el interior de las células epiteliales del intestino del ave. Hay especies más sensibles que otras: gallinas, palomas, rapaces, canarios sufren más frecuentemente este tipo de parásito que las psitácidas.

La forma de contagio es vía oral a través del agua o comida contaminada. Los síntomas observados en aves afectadas son más bien inespecíficos: apatía, pérdida de peso, pérdida de apetito, diarrea y por último muerte.

La prevención pasa por una estricta higiene de las jaulas y aviarios, y por análisis periódicos de las heces de las aves.

6.- ¿Nos puede hablar de los ácaros desplumantes? ¿Cómo le afecta al ave? ¿Cómo la pueden contraer y cómo se previene?

Cuando se habla de ácaros desplumantes nos referimos habitualmente a los ácaros de la sarna, aunque no son los únicos ácaros que pueden provocar caída del plumaje.

Dentro de los ácaros de la sarna están los ácaros epidermóptidos y los ácaros cnemidocóptidos. Estos últimos son los que a nosotros nos interesan porque son los que producen la sarna del pico y de las patas.

Knemidocoptes pilae afecta fundamentalmente a los periquitos, donde produce lesiones en el pico que pueden llegar a deformarlo.

Knemidocoptes mutans prolifera debajo de la epidermis de las patas de las aves produciendo costras que pueden extenderse por toda la extremidad.

En casos de sarna avanzada la piel próxima al pico o a las patas empieza también a afectarse con la consiguiente pérdida de plumas.

El contagio de esta parasitosis es por contacto directo con aves enfermas o a través del entorno.

7.- ¿En qué consiste la enfermedad vírica "Poliomavirus"?

Se trata de una enfermedad frecuente en periquitos, sobre todo en polluelos: algunos de ellos mueren de forma repentina y otros lo hacen tras mostrar síntomas como distensión abdominal y hemorragias subcutáneas. A veces sufren alteraciones en el desarrollo de las plumas primarias y secundarias de las alas y de la cola (similar al PBFD) pero no mueren.

Guacamayos, conuros y eclectos también suelen sufrir infecciones por poliomavirus, fundamentalmente los pichones. Las aves que desarrollan la enfermedad suelen morir tras hemorragias generalizadas y necrosis hepática. En ocasiones hay ejemplares que se infectan pero no enferman, permaneciendo contagiosos durante un tiempo variable.

La enfermedad es de distribución mundial. No existe tratamiento pero sí vacuna (sólo en EEUU).


8.- ¿Qué nos puede contar sobre la Aspergilosis y la Candidiasis?

La aspergilosis es una enfermedad fúngica del aparato respiratorio. Varias especies de Aspergillus pueden ser las responsables de la enfermedad, pero la especie más habitual es Aspergillus fumigatus. El hongo se propaga mediante la fabricación de esporas que pueden ser inhaladas por el loro. Estas esporas pueden permanecer durante años alojadas en las vías respiratorias del ave y no desencadenar enfermedad alguna. Pero bajo ciertas circunstancias que provoquen inmunodepresión la enfermedad puede comenzar a desarrollarse y llegar a mostrar síntomas cuando la aspergilosis está ya muy avanzada.

Yacos y amazonas son frecuentemente vistos en nuestra clínica con aspergilosis. El tratamiento es largo (incluso meses) y el pronóstico es malo.

La candidiasis también es una enfermedad fúngica pero limitada, generalmente, al aparato digestivo. Está causada principalmente por Candida albicans. Es frecuentemente vista en polluelos que están siendo alimentados con papilla y en loris.

En comparación con la aspergilosis, la candidiasis es más fácil de diagnosticar, el tratamiento es más corto y el pronóstico es mejor que en el caso anterior.

9.- ¿Qué le diría usted a aquella persona que le da un tratamiento a su ave por su cuenta?

Es un hecho habitual que el propietario de un ave intente curar él mismo a su animal enfermo, independientemente de si se trata de loros, canarios, palomas, perdices, etc. Sobre todo si es un criador y más aún si tenemos en cuenta que hasta hace pocos años no había veterinarios expertos en aves de compañía. Si el ejemplar enfermo posee un alto valor económico y/o sentimental acudirá a un profesional.

Cuando el propietario opta por hacer él de veterinario puede que tenga suerte y el loro se cure o, lo que es más habitual, el ave no sólo no mejore sino que llegue a morir. A veces conoce el medicamento que le podía ir bien a su mascota, pero ignora la dosis, la frecuencia y la duración del tratamiento. Hay fármacos que no se deben administrar conjuntamente o que tienen efectos secundarios que el propietario desconoce.

Yo le diría a cualquier aficionado a los loros que si tiene un animal enfermo y tiene interés en que no fallezca, acuda sin tardanza a un veterinario con experiencia en aves. A veces, unas pocas horas es la diferencia entre salvarse o morir.







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